Publicado el 22 de agosto de 2026 · 3 min de lectura

Ya te ha pasado: eliges la mejor foto del fin de semana, la colocas en tu postal y, desastre. La frente de tu hija queda cortada, el campanario del pueblo ha desaparecido o tus pies flotan fuera del encuadre. El culpable es el formato. Una foto de móvil suele ser vertical, mientras que una postal mide 10 por 15 centímetros: un rectángulo mucho más alargado. Imposible conservarlo todo, hay que elegir. Y la buena noticia es que elegir se aprende.
Tu teléfono suele fotografiar en 3:4, a veces en 9:16. La postal es 2:3. Cuando colocas una imagen vertical en un marco horizontal, la herramienta hace zoom hasta llenar toda la superficie y los bordes desaparecen. Primero arriba y abajo: ahí es donde se pierden las cabezas y las cumbres. El buen hábito es mirar qué hay cerca de los bordes de tu foto antes de confirmar. Si lo esencial está en el centro, todo irá bien. Si está pegado a un borde, mueve la imagen dentro del marco en lugar de cruzar los dedos.
Para un retrato la regla es sencilla: los ojos en el tercio superior y un poco de aire por encima del pelo. Mejor sacrificar un poco de busto que la parte alta de la cabeza: es lo que hace cualquier fotógrafo de bodas. Si sois varios en la foto, revisa cada cara una por una, sobre todo las de los extremos. Y si de verdad no cabe nada, piensa en la foto tomada desde un poco más lejos: dos pasos atrás en el momento del disparo dan al recorte el margen que necesita.
Un paisaje vertical, como una cascada o una callejuela, exige una decisión: el cielo o el suelo, rara vez ambos. Pregúntate qué cuenta el viaje. ¿La bruma sobre los tejados? Quédate con la parte alta. ¿Los adoquines mojados que brillan? Quédate con la baja. En UnCoucou la vista previa te muestra exactamente lo que se imprimirá, así que sin sorpresas: lo que ves es lo que tu abuela encontrará en su buzón. Y si aún dudas entre dos encuadres, envía las dos versiones: desde 2,29 € la postal todo incluido.